viernes, 17 de agosto de 2012

Serenata de dos viejas borrachas

Me paso la vida acordándome de cosas, queriendo escribirlas para nunca olvidarlas y justo cuando me quiero sentar a escribirlas, ¡Pum! me sale chamba. Y no es que el trabajo sea un yugo ni nada similar; al contrario, ha sido algo muy bonito en muchos sentidos, pues gracias a lo de la traducción fue que me volví a encontrar (por tercera o cuarta vez en la vida) con Japimeripous.

Lo que pasa con la Japimeripous es que por momentos convergemos mucho y por momentos divergemos a más no poder y hasta nos dejamos de querer. Es como si a un imán se le cambiaran los polos así de pronto. Pero pues ya ni nos preocupa, sabemos que es el ciclo normal de nuestra amistad. Ella sabe que la quiero y yo sé que me quiere y ya.

Haciendo cuentas, a Japimeripous la conozco desde hace más de 10 años. Eso debe querer decir algo en cuestión de nuestra intermitente amistad, supongo.

En algún momento de nuestras vidas, nos unieron los amores por un par de hombres ingratos que... bueno, la verdad es que su Jesus Jones era todo lo contrario a ingrato, no así como el muerto pérfido, que me traía como la negrita de la canción "Negrita de mis pesares, ojos de papel volando, a todos diles que sí, pero no les digas cuándo. Así me dijiste a mí, por eso vivo penando" porque un día me quería y al siguiente ya no. En algún momento de esa crónica amorosa, a Japimeripous se le ocurrió que la cura a nuestros males era tomarnos un litro de mezcal de Oaxaca de a dedalito. Ñoñamente, fuimos muy propias unos 10 dedalitos, con lo que le bajamos como un tercio a la botella, asunto que nos desesperó por falta de efecto alcoholizador: mucho mezcal de Oaxaca y tal y tal, pero nomás no ponía, así que ya de plano, nos aventamos a darle de traguitos a pico de botella.

Japimeripous y yo siempre hemos sido personas muy musicales y aunque estuviéramos sin hacer gran cosa, cuando nos veíamos no podían faltar las Löwenbräu, los Churrumais (en caldo de limón), las papas adobadas con media botella de salsa Valentina y la música.

Me acuerdo de los Kings of Convenience, de Peter Murphy, de Pulp, nuestra época Ska, Lou Reed, David Bowie... un día dijimos que llevaríamos serenata con grabadora hasta donde estaban los interfectos. Nunca lo hicimos y tal vez debimos haberlo hecho sólo para ver sus caras y probarnos o demostrarnos de una vez por todas si nos querían o no; y también si nosotros los queríamos, porque, como lo comprobamos años más tarde, las cosas no salieron como ninguno de los 4 lo esperaba y  tuvimos que esperar a descubirlo de formas dolorosísimas.

¿Nadie tiene una grabadora de las que usan pilas gordas que sirva todavía y ya no quiera? Lo más probable es que si lo hacemos ahora, dejemos la grabadora y salgamos corriendo demasiado avergonzadas como para siquiera admitir que teníamos ganas de hacerlo.

1 comentario:

  1. ¿Cuáles viejas borrachas? La autora de este blog es una dama muy linda. Si el mundo fuera justo, tendrías mucha felicidad, colega de twitter y de blogger.
    Mis mejores deseos.

    ResponderEliminar